Actividad: Sé tu testigo y respira
- ¿Cómo fue la experiencia? Es un caso similar al del Profr. Alejandro Sanz, pasó con mis 2 sobrinos, los más pequeños (6 y 11 años). Quería pasar la mañana de vacaciones enseñándoles parte de lo que vieron en sus clases, las primeras mañanas todos felices con sus tareas, sus momentos de colorear, sus momentos de descanso. Pero el niño de 11 años tiene un problema de aprendizaje y no retiene la información por mucho tiempo. Yo en uno de esos días le explicaba una y otra vez y no entendía, me impacienté y lo regañé y les dije que mejor vayan a jugar un rato. Luego medité y entendí que el no se tiene la culpa por el problema que tiene.
- ¿Fuiste consciente en algún momento de tus emociones (por ejemplo miedo, angustias y valores)? Si fui consiente, me sentí mal por haberlo regañado, trataba de estar tranquila a la hora de explicarle algún problema o alguna situación.
- ¿Te cuidaste? ¿Cómo lo hiciste? Siento que no, por la forma como reaccioné con el; porque sabiendo el problema que tiene el no supe contenerme al regañarlo
- ¿Cuidaste a otros? ¿Cómo lo hiciste? Al principio no por que ambos se asustaron y después del descanso estaban a la defensiva, pero después de hablar con ellos, cambió la situación.
De todos modos me falta practicar más la paciencia, porque ellos son niños y siempre tendrán dudas y habrá cosas nuevas en el transcurso de sus vidas y como adulto debemos ser flexibles ante ciertas situaciones para que igual ellos tengan esa confianza de preguntar sus dudas.
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